Este articulo de semana, coloca en evidencia dos fenómenos clásicos, que vienen sucediendo en Colombia desde hace muchos años, el primero de ellos, el mas nocivo, porque ahonda la crisis económica que se vive, cuando las estadísticas hablan que el 80% de los Colombianos somos pobres, porque la plata se la roban y que tristeza, se la roban los padres de la patria y los funcionarios públicos en los cargos regionales, como alcaldes y gobernadores, ediles, representantes y honorables senadores, todo en una manguala, con contratistas, politiqueros y bandidos, con un sistema único y legal, que son los contratos para ejecutar obras publicas, la contraprestación, los billonarios presupuestos para ejecutarlos. Este primer fenómeno se llama “corrupción”, ¿Cómo acabar con este flagelo?, no lo sabemos, habría que preguntarle a un marciano, a ver si nos da la solución o si tiene alguna respuesta. Lo que si es cierto, es que mientras haya corrupción, habrá pobreza y seguiremos siendo tercermundistas.
Segundo fenómeno, puede ser más preocupante, porque es la misma estructura estatal, la que esta siendo violada, manipulada y utilizada, es como si una señorita fuera abusada muchas veces, por uno y otro sucesivamente. En este caso, la señorita es el alma del estado, la que le da vida a nuestro sistema de gobierno, “la democracia”. Como se manipula groseramente el alma de la participación ciudadana, la esencia de un sistema de gobierno, que es el de la participación de todos, que presupone un estado eficiente y capaz de garantizarles a todos sus ciudadanos la vida, la honra y los bienes, sean estos públicos o privados. Terminamos eligiendo bandidos, para que administren y gobiernen, nuestra democracia esta enferma, que bueno que los jóvenes, conociéramos la figura democrática depurada de todos estos gérmenes, que la contaminan.
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